¡Hola, buscadores de olas y aventuras sin igual! ¿Están listos para descubrir un auténtico tesoro escondido que promete borrar de su mente el estrés y las playas abarrotadas?

Yo recuerdo la primera vez que escuché susurros sobre las Islas Salomón, un nombre que evocaba imágenes de paraísos prístinos y olas perfectas, aún vírgenes para el gran público surfista.
Si, como yo, sienten esa chispa aventurera que los empuja a buscar algo más allá de lo convencional, un lugar donde el tiempo parece detenerse y la conexión con la naturaleza es profunda, entonces este archipiélago en el corazón del Pacífico es para ustedes.
Desde mi propia experiencia, les aseguro que las Islas Salomón no solo ofrecen picos consistentes y emocionantes para todos los niveles, sino también una inmersión cultural que revitaliza el alma.
En una época donde el turismo sostenible y la búsqueda de destinos auténticos son la norma, estas islas se perfilan como la joya que todos estamos buscando.
Es esa sensación de encontrar tu propia ola, en un entorno de belleza indescriptible, lo que hace que este destino sea tan especial. Prepárense para sumergirse en una aventura que va más allá del surf, donde cada sesión es un descubrimiento y cada paisaje, una postal.
Acompáñenme y descubramos juntos cada ola y cada secreto que este increíble lugar tiene para ofrecerles.
El susurro de las olas: ¿Cuándo es el momento perfecto?
Amigos, déjenme contarles algo que aprendí a la fuerza: ¡elegir la época adecuada es crucial para no perderse las olas de ensueño! Yo soy de los que siempre están persiguiendo la mejor marejada, y después de varias aventuras por el Pacífico, les puedo asegurar que las Islas Salomón tienen sus secretos bien guardados respecto a esto.
La temporada alta para el surf en estas maravillosas islas va generalmente de noviembre a abril. Es durante estos meses cuando el Pacífico Norte se enciende, enviando esos *groundswells* largos y potentes que transforman los arrecifes en verdaderas máquinas de olas.
Me acuerdo de un viaje en enero, las olas no paraban, eran consistentes y con una fuerza que te recargaba el espíritu con cada bajada. Piensen que los mismos swells que hacen vibrar Hawái, llegan aquí una semana después, quizás un poco más suaves pero con períodos larguísimos, lo que se traduce en paredes perfectas para carvear.
La magia del Pacífico Norte
Cuando hablo de noviembre a abril, me refiero a la época en que las costas que miran al norte, como las de Santa Isabel, Malaita y Makira, son las protagonistas.
Aquí es donde la acción está garantizada. Recuerdo un día en particular en Papatura, donde los *derechones* de “Anchovies” no paraban de romper, con secciones rápidas y huecas que me hicieron sentir como un niño en un parque de diversiones acuático.
El viento suele ser favorable, con predominancia de vientos del noroeste, lo que significa olas limpias y épicas. Es una sensación increíble tener un pico para ti solo o con un par de amigos, algo casi impensable en otros destinos.
La temperatura del agua es una maravilla, siempre rondando los 28-30 grados Celsius, así que el *wetsuit* se queda guardado en la maleta.
Cuando el sur también ruge
Aunque el foco principal está en el norte, no hay que subestimar el sur. Las Islas Salomón son una bendición porque reciben marejadas tanto del norte como del sur.
De mayo a octubre, la temporada de vientos alisios del sureste puede traer olas más pequeñas pero consistentes, ideales para los que buscan un surf más tranquilo o para explorar otras zonas.
De hecho, algunas depresiones tropicales y ciclones en el Mar del Coral pueden generar *swells* del este y del sur, haciendo que la Provincia Occidental, con spots alrededor de Gizo, cobre vida.
Mi consejo: siempre estén atentos a los pronósticos, un buen ojo puede descubrir un *secret spot* que se encienda solo con esas condiciones específicas.
La diversidad de este archipiélago es tal que, con un poco de paciencia y espíritu aventurero, ¡siempre encontrarás una ola esperándote!
Desafiando los arrecifes: Mis picos favoritos
¡Ay, las olas de las Salomón! Esas que te roban el aliento y te hacen sentir vivo. Cuando pienso en mis momentos más épicos surfeando, muchos de ellos fueron en este rincón del mundo, donde cada ola es una promesa de aventura y un lienzo perfecto para tu tabla.
Lo que más me gusta es la sensación de estar en un lugar casi virgen, donde los *lineups* no existen y la naturaleza te abraza por completo. He tenido la suerte de recorrer varias de sus islas, y cada una tiene su encanto particular, pero hay algunas que, en mi humilde opinión, son simplemente imprescindibles para cualquier surfista.
El paraíso sin multitudes de Santa Isabel
Si hay una región que se ha grabado en mi memoria, esa es Santa Isabel. ¡Es el patio de recreo de los surfistas, se los digo yo! Papatura Island Retreat es un buen ejemplo de esto, un lugar que te garantiza no encontrar multitudes, limitando el número de surfistas a un máximo de 14.
Eso significa que tienes más de 20 *breaks* a tu disposición, ¡imagínense! La primera vez que surfeé “Anchovies”, un *derechón* que puede volverse tubular, sentí una descarga de adrenalina que pocas veces he experimentado.
Y qué decir de “Dolphins”, una izquierda que se vuelve perfecta cuando los *breaks* exteriores están grandes. ¡Son olas rápidas, con secciones de pared y a veces un *barrel* fácil que te deja una sonrisa de oreja a oreja!
Es pura magia ver cómo el *swell* del Pacífico Norte ilumina estos arrecifes.
Los tesoros ocultos de la Provincia Occidental
La Provincia Occidental, especialmente alrededor de Gizo, es otro punto clave. Aquí es donde el surf ha crecido bastante, en parte gracias a la infraestructura de buceo, pero que no los engañe, ¡hay olas de sobra!
Lugares como Fatboy’s Resort o Sanbis Resort te ofrecen fácil acceso a *breaks* como Paelongge y el legendario Skull Island. Skull Island, si las condiciones son las correctas, ¡es probablemente la derecha más larga de las Salomón!
La recuerdo perfectamente: una ola larguísima, sobre un arrecife profundo, que cuando rompe es limpia y casi siempre la tienes para ti solo. Sanbis Resort, por ejemplo, tiene bungalows privados y uno de sus empleados, Ravia, es uno de los mejores surfistas de Gizo y te lleva a los mejores spots como Titiana y Outside Naru.
Aquí les dejo una pequeña tabla con algunos de mis spots favoritos y sus características:
| Spot de Surf | Ubicación Principal | Tipo de Ola | Nivel Recomendado | Mejor Temporada |
|---|---|---|---|---|
| Anchovies | Papatura, Santa Isabel | Derecha rápida, tubular | Intermedio – Avanzado | Noviembre – Abril |
| Dolphins | Papatura, Santa Isabel | Izquierda con pared | Intermedio | Noviembre – Abril |
| Skull Island | Cerca de Gizo, Prov. Occidental | Derecha muy larga sobre arrecife | Intermedio – Avanzado | Noviembre – Abril (especialmente con swells del sur/sureste) |
| Titiana | Cerca de Gizo, Prov. Occidental | Izquierda | Todos los niveles | Noviembre – Abril |
| Kologhose | Vavaghio, Santa Isabel | Izquierda larga y de pared | Intermedio | Noviembre – Abril |
Mi diario de olas y sonrisas: Experiencias que marcan
Si me preguntan qué es lo que realmente hace que un viaje de surf sea inolvidable, les diría que va mucho más allá de las olas perfectas. Es esa conexión humana, los momentos inesperados y las lecciones que te llevas a casa.
En las Islas Salomón, he vivido algunas de las experiencias más auténticas y conmovedoras de mi vida surfera. Recuerdo cada detalle, cada rostro, cada sonrisa, y son esos recuerdos los que me impulsan a volver una y otra vez.
El calor de la gente y la autenticidad local
Lo primero que me impactó, y que sigo atesorando, es la calidez de su gente. No son como en otros destinos donde el turismo ha transformado la interacción.
Aquí, los locales te abren las puertas de sus aldeas y sus corazones con una sencillez y una generosidad que te desarma. En una ocasión, después de una sesión increíble en una ola solitaria, unos niños se acercaron en su canoa tradicional y, con la sonrisa más pura que he visto, me invitaron a compartir cocos frescos.
Sentarme allí, bajo las palmeras, viendo el atardecer mientras escuchaba sus risas y susurros en Pijin (el idioma criollo que se habla ampliamente), fue un momento mágico.
No hay tiendas de surf ostentosas ni cadenas hoteleras; lo que encuentras son alojamientos gestionados por las propias comunidades, como Kagata Surfing Frens, donde te integras en su vida diaria, aprendes sobre sus costumbres y compartes sus comidas, a menudo pescado fresco y productos orgánicos cultivados por ellos mismos.
Esa autenticidad, ese “wantok” (el sentido de comunidad y apoyo), es un regalo.
Navegando entre historia y naturaleza
Pero la aventura no termina en las olas. Las Islas Salomón son un museo al aire libre, un lugar donde la historia de la Segunda Guerra Mundial se entrelaza con una biodiversidad marina asombrosa.
Entre sesiones de surf, tuve la oportunidad de bucear en algunos de los sitios de naufragios de la guerra, una experiencia surrealista y conmovedora. Ver esos barcos y aviones sumergidos, ahora convertidos en arrecifes artificiales rebosantes de vida marina, te hace reflexionar sobre el paso del tiempo y la capacidad de la naturaleza para reclamar lo suyo.
También tuve la oportunidad de explorar la Laguna de Marovo, una de las lagunas de doble barrera más grandes del mundo, con una visibilidad que te deja sin aliento.
Snorkelear allí, rodeado de corales vibrantes y peces de todos los colores, es como nadar dentro de un caleidoscopio. ¡Es una sobrecarga sensorial de belleza que te hace apreciar aún más la importancia de proteger estos ecosistemas!
Preparativos esenciales para una aventura única
Planificar un viaje a un destino tan virgen como las Islas Salomón requiere un poco más de organización que ir a un resort todo incluido. Pero les prometo que el esfuerzo vale cada segundo, cada trámite.
Yo he cometido errores de novato en el pasado, así que aprendí a ser metódico. Y claro, cuando uno busca olas tan exclusivas, ¡no quiere que nada se interponga en el camino!
Documentación y logística de viaje
Lo primero, y esto es algo que siempre recalco, es tener la documentación en regla. Asegúrense de que su pasaporte tenga una validez mínima de seis meses y que sus vuelos estén confirmados.
Generalmente, se concede una visa a la llegada, pero siempre es bueno verificar los requisitos más recientes para su nacionalidad. Los vuelos internacionales suelen llegar a Honiara, la capital.
Desde allí, para llegar a los campamentos de surf más remotos, casi siempre necesitarán tomar vuelos domésticos con Solomon Airlines y luego traslados en bote.
Y aquí viene mi experiencia: los vuelos internos pueden ser un poco impredecibles, a veces se cancelan por lluvia si aterrizan en pistas de hierba, como la de Suavanao.
Esto puede generar retrasos, así que ¡paciencia y un buen seguro de viaje que cubra imprevistos son sus mejores aliados! Yo siempre llevo copias impresas de todo, ¡nunca se sabe!
Equipo de surf y botiquín de primeros auxilios
Ahora, hablemos de lo importante para nosotros, los surfistas. Lleven al menos una o dos tablas bien protegidas; los *ding-repairs* no son fáciles de encontrar.
Recuerdo un viaje en el que se me rompió una quilla y agradecí haber llevado repuestos. Las botas de arrecife son casi obligatorias, ya que la mayoría de las olas rompen sobre coral.
Un par de camisetas de licra de manga larga y un buen sombrero para el sol son cruciales para protegerse del sol tropical, que aquí pega fuerte. Y aquí viene un consejo que me dio un local y que considero vital: preparen un kit médico básico.
* Antisépticos y vendas: para esas inevitables raspaduras con el arrecife. ¡Una pomada tropical para heridas de coral es oro puro! * Analgésicos y antidiarreicos: por si acaso.
* Gotas para los oídos y los ojos: el agua del océano puede hacer estragos. * Repelente de mosquitos de alta calidad: ¡imprescindible! * Protector solar de amplio espectro y que sea “reef-safe”: para cuidar tanto tu piel como los arrecifes.
También, y esto es muy personal, siempre llevo un *power bank* bien cargado y un disco duro externo para descargar las fotos y videos. Estar desconectado es genial, pero tener esas memorias a salvo, ¡no tiene precio!

Un surf con conciencia: Protegiendo nuestro paraíso
Para mí, ser un *influencer* va más allá de mostrar olas espectaculares; implica también compartir la responsabilidad de proteger estos lugares mágicos.
Y si hay un sitio donde esto es vital, son las Islas Salomón. Su belleza prístina es frágil, y la interacción con las comunidades locales debe ser siempre respetuosa y consciente.
Es algo que llevo en el alma cada vez que me subo a la tabla en sus aguas.
El turismo sostenible, una ola del futuro
En un destino como este, donde el turismo aún no ha masificado, tenemos una oportunidad de oro para practicar un turismo sostenible y ético. Lo he vivido en carne propia: muchos de los *surf camps* y alojamientos son gestionados por las propias comunidades, como Solwata Surf Camp o Kagata Surfing Frens.
Al elegir estos lugares, estamos contribuyendo directamente a la economía local y al bienestar de las familias. Recuerdo charlar con Jeremy, el presidente de la Western Solomon’s Surfing Association, quien también gestiona Oravae Cottages con su familia.
Me contaba lo importante que es para ellos que los visitantes entiendan y respeten sus costumbres, que valoren su estilo de vida. No se trata solo de dinero; se trata de una relación de respeto mutuo.
Mi consejo es claro:
- Apoya lo local: Elige alojamientos y operadores turísticos que sean propiedad de las comunidades o que demuestren un compromiso genuino con el desarrollo local. Pregunta, infórmate.
- Respeta las costumbres: Vístete de forma modesta, especialmente al visitar aldeas. Siempre pide permiso antes de tomar fotografías a personas. Un pequeño gesto, como un “¡Kakai!” (hola en Pijin) y una sonrisa sincera, abre muchas puertas.
- Cuida el medio ambiente: Llévate toda tu basura contigo. Evita el uso de plásticos de un solo uso. Utiliza protectores solares que no dañen los corales. Los arrecifes son el hogar de las olas que tanto amamos, y están llenos de una biodiversidad increíble que debemos proteger.
Contribuyendo al futuro del surf en las Salomón
Los operadores locales están haciendo un trabajo impresionante para desarrollar el surf de una manera que beneficie a todos, y es nuestra responsabilidad como surfistas ser parte de esa solución.
Por ejemplo, Papatura limita el número de surfistas para garantizar que los *breaks* no estén abarrotados, lo que no solo mejora nuestra experiencia, sino que también reduce el impacto en los arrecifes.
Algunos campamentos incluso te animan a dejar tablas que ya no uses para que puedan ser utilizadas por futuros surfistas o por la comunidad local. Esto no es solo un viaje de surf; es una oportunidad para ser un embajador del turismo responsable y dejar una huella positiva en un lugar que te da tanto.
Es mi manera de decir “gracias” a estas islas que me han dado algunas de las mejores olas y los recuerdos más preciados.
Explorando los tesoros sumergidos y terrestres
Sé que para muchos de nosotros, el surf es la razón principal para visitar un lugar como las Islas Salomón. Pero, ¿qué pasa cuando el *swell* baja un poco o simplemente te apetece un día de descanso para recargar energías?
Créanme, este archipiélago tiene mucho más que ofrecer que solo olas. Yo mismo, en mis viajes, he descubierto que algunos de los momentos más mágicos y memorables han sido cuando me he quitado el traje de baño y me he adentrado en la cultura y la naturaleza de estas islas.
Es una experiencia que complementa perfectamente cada sesión de surf.
Un mundo acuático más allá del surf
Si el surf me apasiona, el mundo submarino de las Islas Salomón me tiene completamente cautivado. ¡Es un espectáculo de colores y vida que te deja sin aliento!
La visibilidad es asombrosa, a veces hasta 30 metros, y los arrecifes de coral están llenos de vida. Me recuerdo haciendo snorkel en Gizo, y era como estar nadando en un acuario gigante, con peces de todos los tamaños y colores, tortugas marinas que pasaban tranquilamente y, por supuesto, esos corales duros y blandos que parecen jardines submarinos.
Y si eres buceador, esto es el paraíso. Las Islas Salomón son famosas por sus pecios de la Segunda Guerra Mundial, que se han convertido en arrecifes artificiales vibrantes.
Sumergirse entre los restos de un barco de guerra, ahora cubierto de coral y habitado por miles de peces, es una experiencia que te pone los pelos de punta.
Es un recordatorio poderoso de la historia y de la capacidad de la naturaleza para regenerarse. Algunos resorts como Fatboy’s ofrecen equipo de snorkel y buceo, y créanme, ¡vale la pena explorar este otro mundo!
Caminatas por la selva y encuentros culturales
Y si la aventura acuática no es suficiente, la tierra también nos llama. Las Islas Salomón están cubiertas de exuberantes selvas tropicales que invitan a la exploración.
Recuerdo una caminata guiada en Santa Isabel, donde la humedad y los sonidos de la jungla te envuelven por completo. Escuchar el canto de pájaros exóticos y ver la densa vegetación te hace sentir en un mundo aparte.
Los guías locales te pueden llevar a cascadas escondidas o a pequeños pueblos donde puedes ver cómo se vive la vida tradicional. En estos encuentros culturales, he aprendido sobre la importancia de sus canoas talladas a mano (las “dugout canoes”), su música de flautas de pan, y la artesanía local, como las intrincadas tallas de madera y las cestas tejidas.
Estos objetos no son solo souvenirs; son historias, son la esencia de un pueblo que valora sus tradiciones por encima de todo. Llevar un pequeño regalo o “trading item” como bolígrafos o ropa vieja puede ser una bonita forma de interactuar y agradecer a las comunidades.
Es una conexión humana que te nutre el alma y te da una perspectiva diferente del viaje, enriqueciendo cada ola surfeada con un significado más profundo.
Moneda local y el arte del regateo amistoso
Cuando uno se aventura en un lugar tan auténtico y poco explorado como las Islas Salomón, la forma en que manejas tu dinero y tus interacciones económicas se vuelve parte fundamental de la experiencia.
No esperes encontrar cajeros automáticos en cada esquina o la posibilidad de pagar con tarjeta en todos los lugares. Aquí, la moneda local, el dólar de las Islas Salomón (SBD), y el efectivo, son tus mejores amigos, ¡y a veces, incluso el trueque!
Dólares de las Islas Salomón, tu compañero de viaje
Antes de salir de Honiara, la capital, asegúrate de cambiar suficiente dinero a SBD. Te lo digo por experiencia propia, una vez me confié y en una isla más remota me quedé corto de efectivo y tuve que ingeniármelas.
Aunque algunos alojamientos más grandes o *resorts* podrían aceptar dólares australianos o estadounidenses, siempre es mejor tener moneda local para las transacciones del día a día.
Para comprar artesanía local, para las pequeñas tiendas de las aldeas donde venden algunas provisiones básicas, o para dar una propina por un servicio extra, el efectivo es indispensable.
Los precios en los mercados locales suelen ser bastante justos, pero no está de más intentar un regateo amistoso, ¡es parte de la cultura en muchos lugares!
Intercambio cultural: Más allá del dinero
Y aquí viene algo que me fascinó y que refleja el espíritu de “compartir” de las Islas Salomón: el intercambio. En muchas aldeas, especialmente aquellas que no están tan acostumbradas al turismo masivo, llevar pequeños obsequios puede ser un gesto de agradecimiento y una forma de conectar con la gente.
Recuerdo haber leído sobre surfistas que llevaban bolígrafos, cuadernos, ropa vieja o incluso gafas de sol para intercambiar por artesanía local o simplemente como muestra de buena voluntad.
Los niños, sobre todo, se alegrarán con útiles escolares. No se trata de “comprar” favores, sino de un intercambio cultural genuino que va más allá del valor monetario.
Es una oportunidad para participar en su forma de vida, para aprender de ellos y para dejar una pequeña huella positiva. La amabilidad y la hospitalidad de los salomonenses son contagiosas, y ver cómo aprecian estos pequeños detalles es una de las recompensas más grandes de este tipo de viajes.
Es una lección de vida que te enseña que no todo se mide en dinero, y que la riqueza de una experiencia está en los lazos que creas.
글을 마치며
¡Y así, mis queridos amigos, llegamos al final de este viaje imaginario por las Islas Salomón! Siento una mezcla de nostalgia y emoción al recordar cada ola surfeada, cada sonrisa compartida y cada atardecer que pintó el Pacífico con colores imposibles. Este archipiélago es mucho más que un destino; es una experiencia que te transforma, que te enseña a valorar la sencillez, la conexión con la naturaleza y la autenticidad de la vida. Si buscan una aventura que vaya más allá de lo convencional, un lugar donde el tiempo se diluye y el espíritu se renueva, no lo duden. Las Salomón les esperan con sus brazos abiertos, sus olas perfectas y el corazón cálido de su gente. ¡Espero que mi pasión les haya contagiado un poquito y que pronto estén ustedes mismos persiguiendo sus propios sueños en este paraíso!
알아두면 쓸모 있는 정보
Aquí les dejo algunos consejos clave que he aprendido con el tiempo y que les serán de gran ayuda para su aventura en las Islas Salomón:
1. La mejor época para surfear, con *swells* potentes del Pacífico Norte, va de noviembre a abril. Para marejadas del sur y condiciones más tranquilas, de mayo a octubre es ideal. ¡Siempre revisen los pronósticos!
2. El efectivo es el rey en las Salomón. Asegúrense de cambiar suficiente Dólar de las Islas Salomón (SBD) en Honiara antes de dirigirse a zonas más remotas, ya que los cajeros y pagos con tarjeta son escasos.
3. Empaquen ligero pero inteligentemente: botas de arrecife son imprescindibles, así como protector solar “reef-safe”, camisetas de lycra, un buen sombrero, repelente de mosquitos y un botiquín básico para cualquier raspadura con el arrecife.
4. Fomenten el turismo sostenible. Opten por alojamientos y operadores turísticos locales. Su apoyo directo a las comunidades es vital para el desarrollo y la conservación de estas islas. ¡Su elección marca la diferencia!
5. Sumérjanse en la cultura local. Respeten las costumbres, vístanse modestamente en las aldeas y consideren llevar pequeños obsequios como bolígrafos o ropa para intercambiar. La conexión humana es tan valiosa como las olas.
importantes.
Para cerrar este fascinante recorrido, quiero recalcar que las Islas Salomón son un tesoro que aguarda ser descubierto por aquellos con espíritu aventurero y un profundo respeto por la naturaleza y la cultura local. No es solo un destino de surf de clase mundial con olas increíbles y sin multitudes; es también un santuario de biodiversidad marina y una cápsula del tiempo que nos transporta a episodios históricos importantes. Prepárense para una aventura auténtica, donde cada día es una oportunidad para conectar con un entorno prístino y una gente increíblemente amable. Recuerden viajar de manera consciente, apoyando a las comunidades y protegiendo este paraíso, para que futuras generaciones también puedan disfrutar de su magia. ¡Nos vemos en el agua!
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: acífico Suroeste se alinean a la perfección, regalándonos olas que, de verdad, quitan el aliento. No esperen olas gigantescas como en Hawái, sino picos consistentes, de tamaño medio a grande, que se adaptan a todos los niveles. Desde los que buscan mejorar su técnica en paredes limpias y largas hasta los más experimentados que anhelan tubos de ensueño en reef breaks y point breaks. La sensación de ser casi el único en el agua, con esa naturaleza exuberante de fondo, es algo que te marca para siempre. ¡Créanme, es una experiencia que vale oro!Q2: Además de surfear, ¿qué otras actividades o experiencias culturales recomiendas para sumergirse en la vida de las Islas Salomón?
A2: ¡Amigos, las Islas Salomón son mucho más que solo surf! Aunque las olas son la estrella, lo que realmente me cautivó fue la riqueza cultural y natural. Más allá de cada sesión de surf, les recomiendo encarecidamente que se sumerjan en la vida local. Visitar las aldeas es una experiencia transformadora; la gente es increíblemente amable y te abren las puertas de su mundo con una sonrisa.
R: ecuerdo una tarde en la que me invitaron a compartir un “mekem” (una comida tradicional), ¡y fue uno de los momentos más auténticos de mi viaje! También, las islas son un paraíso submarino.
No importa si hacen snorkel o buceo, los arrecifes de coral están llenos de vida y los restos de naufragios de la Segunda Guerra Mundial son un museo subacuático impresionante.
Para los amantes de la historia, hay mucho que explorar. Mi consejo es que se dejen llevar por la curiosidad, interactúen con la gente y prueben todo lo que puedan.
¡Cada momento fuera del agua es una oportunidad para una nueva aventura! Q3: ¿Es complicado llegar a las Islas Salomón desde España o Latinoamérica y qué consideraciones de presupuesto debo tener en cuenta para un viaje inolvidable?
A3: ¡Esta es la pregunta clave que muchos se hacen! A ver, no les voy a mentir, llegar a las Islas Salomón requiere un poco más de planificación que ir a un destino caribeño.
Desde España o Latinoamérica, la ruta más habitual es volar hasta una ciudad importante como Brisbane (Australia), Sídney o incluso Nadi (Fiyi), y desde ahí tomar un vuelo de conexión a Honiara, la capital de las Islas Salomón.
Cuando yo organicé mi primer viaje, pensé que sería una odisea, ¡pero con un poco de antelación es perfectamente factible y la aventura empieza en el camino!
En cuanto al presupuesto, sean realistas. Las Islas Salomón no son un destino para mochileros con presupuesto ultra-ajustado, pero tampoco son excesivamente caras si se planifica bien.
El costo principal suelen ser los vuelos internacionales, así que les sugiero buscar ofertas con antelación. Una vez allí, el alojamiento en los “surf camps” y las guesthouses locales, que a menudo incluyen las comidas y los traslados en barco a las olas, puede variar.
Calculen que un presupuesto diario de entre 100 y 250 euros/dólares les permitirá disfrutar de una experiencia completa y cómoda. ¡Pero piensen en lo que obtienen a cambio!
Olas vacías, una cultura auténtica y una desconexión total. Para mí, es una inversión en experiencias que no tiene precio y que se recuerda toda la vida.






